|
Autor:
María Alejandra Ovalle Abello
Edad: 11 años
Colegio: San Jorge de Inglaterra
Ciudad: Bogotá
CUENTO
Adiós
fue la palabra que pronuncie al despedirme de aquel mundo
diferente detrás de un portal mágico oculto en la mente de
los seres humanos. Ese mundo donde la lluvia es de chocolate
y los relámpagos de caramelo, ese mundo que solo se encuentra
en el cielo de infinitos misterios.
Ya
han pasado varios meses desde aquel día en que conocí ese
mundo, desde aquel día en que me perdí en el laberinto del
asombro. Todo comenzó una tarde que yo recuerdo perfectamente,
eran las 4:30 de la tarde y me encontraba en el jardín de
mi casa recostada en el suelo bajo el inmenso cielo. No sé
porque pero me perdí entre las nubes que jugaban con el delicado
viento que por allí soplaba, de repente toda mi vida pasó
frente a mis ojos combinando en un remolino de sentimientos
todas las tristezas y alegrias que viví. Cerré mis ojos y
cuando los abrí me encontraba en un coche de oro que era jalado
por caballos y el cochero era el mismo sol. El coche me llevó
a un espacio en blanco en donde me dejó sola, completamente
sola. Sentí el miedo corriendo desde mis pies hasta mi cabeza
y mi mente comenzó a crear.
Apareció
frente a mi un mundo que yo misma había construido. Lleno
de los deseos más profundos de mi corazón. En ese momento
pensé que había encontrado el paraíso, pero desafortunadamente
nada dura para siempre
Ya llevaba varias horas en ese lugar cuando todo retrocedió,
volví a este mundo y seguía recostada en el suelo mirando
hacia el firmamento, fui echada del paraíso que yo misma construí.
Después de aquello me quedé pensando varios minutos en la
razón por la cual había vuelto y finalmente lo descubrí, EL
MUNDO PERFECTO ES DEMASIADO PARA UNA SIMPLE MORTAL.
|