Un leñador descubrió
un cofre con monedas de oro. Como su mujer era muy charlatana,
pensó la forma de guardar el secreto. Dejó allí el cofre, lo
preparó todo bien y después fue a buscar a su mujer, que con
él fue al bosque. Al pasar bajo un árbol exclamó: "Mira,
ha crecido una trucha en las ramas".
Cogió el pez, que él mismo había puesto allí, claro, y fue hasta el
río donde solía pescar: sacó la red y encontró una liebre, que también había puesto
él allí.
Después fue a buscar el cofre, pero hizo como si fuera en ese momento cuando lo
encontraba.
Cuando la mujer, a pesar de sus recomendaciones de callarse, comenzó a presumir ante
sus amigas, el marido la desmintió delante de todos: "¿Un tesoro en el bosque? ¿Y
cuando fue eso, según tú?"
"¿No te acuerdas?, insistió la mujer. Fue el día que encontramos la trucha en
el árbol y la liebre en la red de pescar".
Claro, las amigas al oír tales barbaridades, pensaron que estaba loca y no le creyeron
ni una palabra de la historia del tesoro.
CUENTO RUSO