Hansel y Gretel
Dos niños, que se llamaban Hansel y Gretel estaban caminando por el bosque. Caminaron Y caminaron hasta que de un momento a otro se encontraron perdidos. 
De pronto encontraron en un claro del bosque una casita muy hermosa. Al acercarse descubrieron que la casa estaba hecha de azúcar y que las puertas eran de chocolate y las ventanas de anís. 
Los niños empezaron a comer pedazos de la casa cuando de pronto una anciana salió de ella y les dijo: "si desean, hay muchos más dulces adentro para ustedes". Los niños se alegraron mucho y entraron en la casa sin saber que aquella anciana era una realidad una bruja que le gustaba comer niños. 
Los niños comían y comían sin parar y aunque sus estómagos ya parecían estallar ellos seguían cogiendo dulces a manotadas porque sin darse cuenta habían sido hechizados por la bruja. 

Mientras los niños comían la malvada bruja encendió una gran olla y empezó a colocar adentro tomates, lechugas, pepinos, rábanos y hojas de romero. "Voy a hacer un delicioso guiso de niños", pensó la bruja. 
La bruja acercó a los niños a la olla y le dijo a Gretel "métete en la olla a ver si el agua ya está caliente". La niña adivinó las intenciones de la bruja y le respondió "No puedo. El agujero es muy pequeño". 
"Niña boba, el hueco de la olla es muy grande", dijo la bruja al tiempo que brincaba dentro de la olla quemándose toda la piel. 
Los niños salieron corriendo de la casa. La bruja, adolorida, montó su escoba mágica y los persiguió. 
Al llegar a un río, unos enormes patos ayudaron a los niños a escapar. Al poco rato vieron la casa de su padre, quien estaba muy angustiado por ellos.
 

Hans Christian Andersen