| En una laguna vivía un mico y muchos cocodrilos. A
uno de los cocodrilos, al igual que el mico, le encantaban los plátanos, pero no podía
subir a cogerlos porque era muy torpe y muy pesado. Un día el mico subió a la planta y le tiró unos plátanos al cocodrilo que los
disfrutó plenamente. El mico le tiró otros, pero esta vez el cocodrilo los guardó para
su esposa. Así que los cogió entre sus grandes mandíbulas hasta la isla ubicada en la
mitad de la laguna donde ellos vivían. |