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Un Rey que tenía tres hijos decidió
ponerlos a prueba para decidir a cual de ellos le dejaría el reino.
Les ordenó entonces que trajeran un tapiz y el que trajera el más
hermoso, ese sería el heredero.
Uno de los hermanos salió para el este, el otro para el oeste, y el
último se quedó paseando por el bosque sin saber para donde ir. Mientras caminaba cayó
en un hueco profundo y fue a parar al reino de las ranas.
La reina de las ranas escuchó la historia del muchacho y decidió
ayudarlo entregándole un hermoso tapiz.
El muchacho presentó el tapiz a su padre, al igual que sus otros dos
hermanos, pero los de ellos no era tan hermosos como el que le habían dado las ranas.
Los otros dos hermanos, envidiosos, pidieron que se hiciera otra
prueba, a lo que el rey accedió. Entonces el rey pidió que le trajeran el anillo
más hermoso. El primer hijo trajo un anillo de su colección personal. El otro lo compró
a un grupo de árabes que estaba de paso por el reino, mientras que el último volvió
donde la reina de las ranas, quien le dio un hermoso diamante.
Nuevamente el hijo menor ganó la prueba y los otros dos hermanos
exigieron una tercera oportunidad. |
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